Como motivo de nuestras preciosas fiestas patronales, ya afortunadamente pasadas, me he animado a escribir esta entrada. Como cada año nuestro querido pueblo se viste de gala y luce sus más espléndidas bombillas y también hace lucir a sus más bellas damas.
Porque sí, ese es el motivo de esta entrada, nuestras queridas damas y reinas: adolescentes la cuales rondan los 16 años que, lejos de presumir un esplendoroso intelecto, prefieren enseñar algo tan banal y etéreo como la belleza. Muchachas que, como peleles, sólo sirven para resaltar la belleza ceheginera, haciendo así ver los maravillosos estereotipos que tenemos en este siglo cero.
Me parece triste como escupen en las tumbas de todas aquellas personas que murieron en pro del feminismo, mujeres y hombres que perdieron la vida porque las mujeres ahora pudiéramos tener más utilidad que cualquier elemento decorativo, y que se nos permitiese ser algo más que un bolso que nuestros maridos tenían colgado del brazo, así que, me parece irónico, cuanto menos, que la Asociación de Mujeres Progresistas formaran parte de la votación, ya que la celebración de este tipo de eventos me parecen de todo menos progresista.
Volviendo al tema de sus cabezas vacías, en ningún momento hacen referencia a los éxitos académicos que las chicas poseen, así como tampoco les preguntan sobre qué obras literarias han llenan su vida o si hay algún cuadro que las haga conmoverse, ya que estas señoritas sólo saben asentir con la cabeza y lucir sus vaporosos vestidos.
Pero esto no es culpa de las chicas, para nada, ya que ellas sólo se ven atraídas por el brillo que desprenden nuestras maravillosas bombillas.
